A veces me despierto a la mitad de la noche. Espero pacientemente a poder dormirme otra vez, pero el sueño no llega, no llega. Entonces no tengo otra opción, que sin querer empezar a pensar. Y entre tantos recuerdos y conversaciones imaginarias aparece una duda, aunque muchas veces me gustaría evitarla.
¿Es normal que a los 15 años uno se haga estas preguntas? ¿Por qué no veo que les pase a los demás?
Cuando pienso en eso, una parte de mi la deja pasar; cuando se presenta la duda, simplemente no le da importancia.
Pero la yo que se despertó a la mitad de la noche le da tantas vueltas a la duda, que tal vez no pueda volver a dormirse hasta que salga el sol.
A otra parte de mi le gusta más la yo que deja pasar todo, y a por otro lado, le gusta más la que se para a pensar.
Es confuso para mi y seguramente también para el que lo lea. En un rato encontré 4 personalidades distintas en mi. Hasta me da miedo decir que soy yo, porque en realidad no conozco mis personalidades, ni si quiera me conozco. ¿A mi? ¿O a quien está dentro mío?
me doy cuenta de que soy tan diferente escribiendo que hablando, que no se quién soy.
¿Yo? ¿O ella? ¿Quién es? ¿Quién soy?
Como si pudiera sacar diferentes maneras de pensar de la misma mente en el mismo segundo.
Como en un mapa conceptual.
1 comentario:
Vengo a subirte la autoestima, pero en realidad no puedo, porque supongo que para poder hacerlo primero tendría que tener mi propia autoestima pero está casi tan por el piso como los huevos de zulma lobato, si señora así de baja. En fin, por lo menos vos no tenes dudas existenciales, bah si tenés, pero quería darle un toque de positividad al asunto.
Mi esófago te extraña Jude.
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