sábado, 22 de enero de 2011

Broken hearts

Desde más o menos fin de año que no estoy viviendo en mi casa porque están arreglando. Motivo por el cuál vivo un rato acá, y un rato allá. Vivo a veces en el departamento de mi abuela en Ciudad Evita y otras veces no tan agradables respirando el aire sucio de Quilmes, pero que sigue siendo mi aire sucio y lo adoro. Y lo más importante es que es el mismo aire sucio que respira ese chico que me encanta.
Generalmente antes de ir a Quilmes la llamo a mi abuela haciéndome la buena y le pregunto si tiene algo que hacer y si puedo ir a quedarme a su casa. Lógicamente voy nada más que para verlo a él.
La otra noche de insomnio pensé; ¿Qué me pasó? Me acuerdo que cuando lo conocí me acompañaba a la parada del colectivo y nos reíamos de la gente enamorada que quería estar toda la vida al lado de su pareja. Lo decíamos en voz alta porque sabíamos que todos nos escuchaban y nos miraban extrañados.
Me acuerdo de una vez que me dijo que me quería preguntar algo, pero que me lo quería preguntar cuando nos veamos. Sentí pánico de que quisiera que sea la novia, no me gustaba nada esa idea. Por algún motivo esa pregunta que quería hacerme nunca llegó, pero este recuerdo de la primavera del 2009 me lleva rápidamente a la primavera del 2010.
Yo estoy sentada en sus piernas llorando y él me abraza. ¿Qué me pasa? Quiero estar con él, no lo quiero perder nunca, quiero que sea mío y de nadie más.
Si, las cosas cambian, qué se yo. Como dicen voces inteligentes "Quien encontró el amor no lo buscaba tanto".
El último recuerdo que me viene ahora a la mente y me parece que es el justo para terminar con este texto es el de las filmaciones y fotos para el cumpleaños de 15 de una amiga.
La noche anterior me había peleado, yo tenía una cara peor a la de Carrie en la película de Sex and the city. Me acuerdo que me puse una remera suya y una camisa (suya también) para esconder interminables cicatrices en los brazos. Pero ese día hizo calor. Yo no quería que las viera nadie, me daban no se si verguenza pero era algo similar. Me quedé con la remera y le recé al universo para que nadie me preguntara.
Pero me salió mal y una chica me preguntó "¿Por qué te hiciste eso? ¿Estabas enojada?" No me acuerdo qué es lo que le respondí, pero me acuerdo que en mi cerebro retumbaba "Me enamoré".

1 comentario:

Jx dijo...

pendeja de mierda, me encanta.

Conejitos